En el S. XVI, se produjo la llegada a Hellín de la Orden Franciscana, cuyos miembros fueron fieles a la creencia de la Inmaculada, contribuyendo a su arraigo y extensión por todo el mundo.

El convento de esta orden, está presidido en Hellín por la Inmaculada Concepción. Como Patrona de España y devoción arraigada en la ciudad, la Real Cofradía de El Prendimiento no es ajena a ella.

En la noche de Jueves Santo, día del Prendimiento de Cristo, la procesión discurre frente al convento donde mora, y una de las maniobras más difíciles para los portadores, se realiza en un estrecho cuyos muros pertenecen a los Franciscanos, siendo muros que están muy cercanos a la Inmaculada, por lo que en esos momentos, los portadores que van bajo el trono, se encomiendan a la Inmaculada.